Siguiendo con el post anterior en el que se comentaba someramente el funcionamiento del camino hacia el “éxito”, en este modelo el artista firmaba con un sello discográfico que se encargaba de las actividades relacionadas con la manufactura del producto para después venderlo a las tiendas. Por otro parte usaba sus departamentos de promoción o promotores independientes para persuadir de una manera u otra a las emisoras de radios para que pusiesen a sus artistas y lanzamientos, que tras llegar a los oídos de los fans y potenciales fans, muchos de ellos se dirigían a la tienda de discos a comprarlo.

Recuerda que en este momento pre-internet, solo puedes acceder a consumir el contenido vía radio, televisión, comprando el cd o en directo y evidentemente ¿cómo vas a comprar un cd si no lo escuchas previamente?, y si ¿te aseguran que tus artistas van a aparecer en la TV, radio a cambio de una suma de dinero que puedes permitirte? (el negocio parece estar asegurado, al menos en buena parte no?) y ¿qué ocurre con todos esos artistas que no cuentan con un sello?.

En este modelo es el sello discográfico el centro del negocio de la música y por su parte el artista, no tiene manera alguna de contactar con su público salvo los clubs de fans (aquéllos que los tengan) y tal vez las apariciones en directo, en la medida de lo imposible.

Allá por 1982 surge la MTV, que analizaremos en entregas posteriores, pero que junto al surgimiento del CD que abarató los costes de producción y consiguió mejorar la calidad del sonido hizo que amasaran una auténtica fortuna como se muestran en esté gráfico donde podemos ver la evolución de los ingresos de la industria discográfica por tipos de soportes.

El negocio era tan suculento que incluso de las 6 Majors de aquel momento, 4 estaban controlados por conglomerados multinacionales y como resultado de sus políticas empresariales lo prioritario eran los beneficios trimestrales y la imagen del artista al margen de la calidad artística o musical.

Sin embargo, en algún momento de 1994 se compartió el primer archivo de música en MP3, al principio tuvo una insignificante impacto en las ventas y nadie se imaginaba que aquéllo supondría la mayor disrupción para un negocio de miles y miles de millones de dólares anuales.

No pasó mucho tiempo hasta que los sellos de todos los tamaños se percataran de que algo no iba bien, las ventas de discos comenzaban a caer y sin excepción, necesitaban defenderse frente a la amenaza digital, irónicamente fue la industria informática la que pareció convertirse en su salvador en 2001 cuando por aquel entonces iban surgiendo un amplio abanico de alternativas a los sellos para pagar por descarga y Apple lanzó iTunes dando a los sellos un modelo de negocio con el que poder monetizar la música en formato digital y constituyendo una nueva fuente de ingresos.

 

 

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